Todos
soñamos
destinos
en el que
seremos
invariablemente
felices.
Y en ese
estado
de euforia
elegimos
los
caminos.
Después
la vagancia,
la mala suerte,
las decisiones
erradas,
nos llevan
a un punto muerto
en donde
la gente
cansada
y triste
se enoja
con todo
menos
con ellos
mismos.
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