El mantel
sucio,
la comida
asquerosa,
la familia
rota,
vos
dañado.
Y el mundo
igual
que siempre,
impertérrito,
observándonos
con su mirada
de
tiburón,
como
otro
más
que se
cree
especial,
un grano
de arena
diferente
a
los
demás,
se
compadece
inútilmente
de
sí
mismo.
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