El enemigo,
aliado
al Tiempo,
tomó de rehén
lo que más
te importa:
Tu descendencia.
Y en el momento
en el que,
por ejemplo,
estás
decidiendo
si educación
privada católica
o
empresarial,
(vos
tan anarco
que eras)
se vence
tu carnet
de rebelión,
tu aspiración
a ser
algo más
que tus padres,
firmás
el testamento
que nadie
querría
heredar,
tu rendición
incondicional
bajo
la promesa
ilusa
de no caerte
de un sistema
que ayer nomás,
soñabas
incendiar.
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