Mi jefe
se conmueve
con Mozart
pero
le paga
mierda
a sus
empleados.
La sensibilidad
de los garcas
nunca
pero
nunca
desciende
al suelo
que
pisan.
La mentira
que consensuamos
cobardemente:
La Justicia
tarde
o
temprano
siempre
llega
a los
malvados.
Como si
al Universo
Dios
el Karma
o lo que
sea,
le importase
lo que nosotros
no nos atrevemos
a
hacer.
Y de como
esa mierda
nos libera
de la tarea
de
hacer
una
Revolución.
La cobardía
se paga
en vida.
La cobardía
se paga
en
vida.
Que clase
de monstruo
se mete
con un
niño?
Tu hermano
Tu papá
tu mamá
el vecino
esa tía
que tanto
querés
tu compañero
de militancia
el candidato
que vas
a
votar
el ferretero
amable
la maestra
simpática
tu mejor
amigo
Vos?
Ojalá
que
no
Ojalá
que no
Que no
hables
el idioma
de las
Bestias
De los
que solo
hablan
un lenguaje
cobarde
con el que
justifican
el daño
el instante
en el que
dibujan
cicatrices
en corazones
que detendrán
su crecimiento
y empezarán
a morir
en ese
exacto
y horrible
momento.
Que nunca
haya paz
para aquellos
que prometen
lo que pueden
dar
y
no
lo
dan.
Nunca fui
aquello
que pensaron
de
mí.
Soy algo
mucho
peor
Un monstruo
que sonríe
las
lágrimas
que otros
desperdician
creyendo
la mentira cruel
de que despues
viene
algo
mejor.
Era tan fácil
que solo
pude
llorar
por no
reír.
Solo había
que aplaudir
al mismo
tiempo
que los
demás
este show
inentendible,
este circo
ambulante,
este asesino
que alquila
nuestro cuerpo
y
que no puede
ni quiere
dejar
de
sufrir.
El límite
es aquello
que dejamos
de entender.
La frontera
en la
que nos
atrapan.
La línea
cárcel
que dibuja
nuestra
propia
trampa.