Eligió la terquedad
de permanecer
soñando.
Se hartó.
Ya no quiso
llevar a sus pies
el combustible amargo
de la felicidad,
ni el creer
que es
un deber
la realidad,
ni
seguir
escapando
de monstruos
que vos
elegís
abrazar.
de permanecer
soñando.
Se hartó.
Ya no quiso
llevar a sus pies
el combustible amargo
de la felicidad,
ni el creer
que es
un deber
la realidad,
ni
seguir
escapando
de monstruos
que vos
elegís
abrazar.
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