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viernes, 23 de junio de 2017

Entonces para qué,
pienso yo.
Para qué
untarnos
del sin sabor
de las estrategias
que se unen
a todo
lo que nos
hace daño.
Para qué
usar el miedo
como excusa
del naufragio
diario?

Para qué
embarrarnos
en caminos ajenos
que terminan
dando mucho
más miedo
que los nuestros.



Para qué,
si tantos planes
e igual
nos siguen
dejando en
este mundo
y nosotros
con la llama
dentro
iniciando
incendios
en todos lados
menos
en la maldita
realidad
que por fin
debiera
arder.




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