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viernes, 16 de junio de 2017

Me salva
o me hunde
el hecho
de nunca pensar
demasiado
antes de saltar.

Casi siempre
me salva.

Y cuando no,

la caída
me enseña
que
duelen
los músculos
las mentes
los corazones
solo
cuando
estos
se mueven.

Y eso
aún roto
destripado
casi aniquilado

es mejor
que
esas
tumbas
que otros
llaman
"seguridad"
y en las que
nunca
nadie
nada.

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