Archivo del blog

jueves, 27 de abril de 2023

Mis viejos me prohibieron tomar café de chicoNo se toma alcohol ni café de chico,me dijeron.Venenos.Venenos con los que me va a gustar envenenarme.Descubrir la magia negradel café y la cocaína para trabajar.Leer que el café lo popularizan las élites en Europa para que trabajemos más todos.Y sin embargo agradecer la pausa.Que me abrace antes del trabajo horrible.Y del estudio que no me va a salvar de este mundo.Me permite creer en un día que no promete nada.Hasta sonrío piadosamente con las publicidades,las caras sonrientes de las redes,los mundos posibles para nadie.Pero eso si:
No puedo con los cafés sofisticados de hoySon parte de un mundo bello en el que no creo.Me gustan los bares viejos,rotos,con gente vieja y rota,con café con leche grande y tres medialunas frente a sus caras pidiéndoles que aguanten un día más.Pero el café que más me gusta es el de la calle.Vendido por personas que lo necesitan tanto como yo.
Dulzón,siempre cortado,fuerte y al hígado,para que despierte,para que me avispe y piense la jugada y no vaya manso como vaca al mataderoUn líquido negro que me mata un poco día a día pero me da a cambio más consuelo que los que caminan al lado mío,todos asesinándonos sin mirarnos a los ojos,y sin siquiera hacernos cargo.
Y mientras,rogar que mi amor proletario y desesperado al café no me haga olvidar:
Trabajar es una maldición
Trabajar es una maldición
Trabajar es una maldición



No hay comentarios:

Publicar un comentario