Blog personal de Javier Galvagni
No hay lenguaje
que explicite
tanto
la intención,
como el
de la
mirada.
Su involuntaria
y obscena
sinceridad
contrasta
con
las palabras
que
maquillan,
siempre
mal,
la cara
del monstruo
que suele
ser
nuestra
persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario