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lunes, 9 de septiembre de 2019

Lo inesperado
toma valor
y vá
a por nuestra
vida.
Se asemeja
a una bala perdida
que mata
a un niño
en cualquier
esquina.
La rabia
nos alucina
cuando
descubrimos
que la justicia
es un perro
que nos muerde
la mano
cuando
bocetábamos
una caricia.
Lo antes impensado
ahora
es una certeza
que como cinto
de cuero viejo
sostiene
lo que cubre
la verguenza
de no haber estado
preparados
para
aquello
que soñábamos
sol
y
siempre
fue
tormenta.


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