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viernes, 30 de agosto de 2019

Ayer tuve un par de hora mágicas
durante la siesta del verdugo.
Supe que la poesía
camina dos pasos
delante mío.
Solo que hoy
estoy ciego
ante lo que
no creo
que tenga sentido.
Entonces
habrá que irla
a buscar,
burlarme de
los caminos,
elegir ver
en la oscuridad.

Supe que la vida
se esconde de mil maneras
esperando
que nos la merezcamos.

Brindo por eso
en lo alto de la luna
y
por las lágrimas
que nadie vio.
Me visto de orgullo
y espada en mano
me arrimo
al fuego
de mi confusión.

Solo tengo una cosa
en claro:
Para volver a nacer
habrá que quemar
los bosques
y ser desierto
otra vez.

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