Archivo del blog

lunes, 1 de abril de 2019

Un chorro
de agua
helada
echaste
a lo que
habíamos
hablado
ayer
desde la trinchera
en donde
nos refugiamos
del enemigo
que descubrimos,
con demente alegría,
común
a ambos.

Entibiaste todo
por miedo
o por torpeza.



Y entre lágrimas
corriendo
por un cauce
que ya se acostumbraron
a recorrer

durante un minuto


no te lo pude
perdonar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario