Un chorro
de agua
helada
echaste
a lo que
habíamos
hablado
ayer
desde la trinchera
en donde
nos refugiamos
del enemigo
que descubrimos,
con demente alegría,
común
a ambos.
Entibiaste todo
por miedo
o por torpeza.
Y entre lágrimas
corriendo
por un cauce
que ya se acostumbraron
a recorrer
durante un minuto
no te lo pude
perdonar.
de agua
helada
echaste
a lo que
habíamos
hablado
ayer
desde la trinchera
en donde
nos refugiamos
del enemigo
que descubrimos,
con demente alegría,
común
a ambos.
Entibiaste todo
por miedo
o por torpeza.
Y entre lágrimas
corriendo
por un cauce
que ya se acostumbraron
a recorrer
durante un minuto
no te lo pude
perdonar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario