Archivo del blog

viernes, 16 de noviembre de 2018

Pequeño dragón que incendias mis ruegos,
has violado por primera vez 
el único de mis mandamientos:
Que nada se haga pidiendo excusas,
que las explicaciones solo las dan 
los cobardes.
No quiero la baba de la mirada piadosa,
satisfecha de mi confesión.
Odiaré cada palabra de comprensión 
que mis ojos mastiquen.
Se hace o no.
Y el resto es la mentira 
con las máscaras con las que el tiempo las disfrazó.
Sobre esa base,mi pensamiento.
Que lo demás sea un cielo roto 

por el que camina el viento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario