Las viejas
voces
hablan
alto
para que
no
podamos
escuchar
el gol
de la derrota
en el minuto
final.
Y sordos
nos abrazamos
pensando
que festejamos
algo,
creyendo
que el
sonido
del llanto
es solo
una manera
extraña
de oirnos
cantar.
voces
hablan
alto
para que
no
podamos
escuchar
el gol
de la derrota
en el minuto
final.
Y sordos
nos abrazamos
pensando
que festejamos
algo,
creyendo
que el
sonido
del llanto
es solo
una manera
extraña
de oirnos
cantar.
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