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martes, 12 de diciembre de 2017

Con el
último
abrazo
que te dieron,
perdiste
lo poco
que te quedaba
de esperanza.
Las lágrimas
son un consuelo
que no te alcanza,
porque
el mandato
trompea
con un
"es de débiles
llorar"
y porque
la verdad
cruzando
tu cara
es demasiado
y
te desarma.
Te diste cuenta
que la guerra
contra
la soledad
no
está
por comenzar.
Era eterna.
Solo que
no lo sabías.

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