Mis sueños
son demasiados
y el tiempo
escaso,
como
para pedir
piedad
a una vida
sociópata
que se entretiene
cortando cabezas
mientras
te ilusiona
con posibilidades
que requieren
una valentía
que sobornás
para que
se suicide
cada vez
que
pedís clemencia
a quien no te
la quiere
dar.
(Anoche,3 am,
te susurra
un enemigo
que te quiere:
"Están los
que lloran
Y están
los que
luchan.)
Que queda,
más que
tomar aire
pararse
subir la guardia
abrir
bien los ojos
y
hacer las cosas
que nadie
va a hacer
por nosotros,
aún
(remarco
ese "aún"
que llevo
tatuado
para que
me recuerde
lo que nunca
debo olvidar)
Sigo:
aún
con el corazón
roto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario