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miércoles, 1 de noviembre de 2017

La lluvia 
trae un mensaje matòn.
No pide permiso.
Se impone.
Te acaricia la cara 
con la suavidad
de un suboficial
de 
policía provincial,
en un asalto al Cielo 
sin escalas,
sin tregua,
o te parte el corazòn 
como quien està 
pensando en otra cosa,
distraído
en una tarea
ingrata
pero que
debe hacer
porque 
hay que 
comer,
trabajar,
preocuparse
por comprar cosas
y tener miedo
de perderlas,
tener hijos
y odiarlos
algunas veces
y agradecerles
otras tantas
porque distraen
y distraído
no ves
que no se vé
NADA
al final
del tunel
Y
encontrarte gente
que 
alguna vez
te entusiasmó
pero ya no
pero seguir
porque
que feo
estar solo

morirse,
pero mejor
no pensar en eso
pensar
en cosas lindas
como el amor
o tetas
o gatitos
o mejor
no pensar.

Y llueve
Y a la ciudad
se le ven
las arrugas
y a vos
tambien.

Y en el medio,
nada.
La tibieza 
no es 
para dìas 
de lluvia.

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