Epílogo
de un libro
no escrito:
El río
se ha
vuelto
piedra
Mis ojos
un desierto
Los brazos
no me
han
alcanzando
para sostener
el peso
de mis
sueños.
de un libro
no escrito:
El río
se ha
vuelto
piedra
Mis ojos
un desierto
Los brazos
no me
han
alcanzando
para sostener
el peso
de mis
sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario