Los bondis
ayer
territorio
de planes
y sueños
hoy
solo
son cajas
de tristeza
ambulante.
Nadie
planea
una fuga
Nadie
puede
contra el
cansancio
Las horas
interminables
de obligaciones
El placer
se
escapa
por
la
ventanilla
Y las risas
de los adolescentes
que todavía
(por suerte)
no entienden
este mundo
son asesinadas
por las miradas
de los
que no creen
en casi nada
más
que
en la almohada
que apague
la voz
que te cuenta
implacable
que mañana
será
más
de
lo mismo.
Nadie
quiere
ir
adonde
está
yendo.
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