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lunes, 3 de febrero de 2025

La gente
camina
los lunes
con la 
resignación
la calma
horrenda
de un
oficinista
a punto
de
jubilarse.
O la de
un viejo
(y remarco "viejo"
porque un joven
jamás
se
resigna)
condenado
muerte,
que al fin
de 
cuentas
es 
lo
mismo.

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