Cada tanto
nos prendemos
al deseo
del otro
como abrojo
de campo
Solo porque
pasan cerca
nuestro
y uno
con ganas
de pasear
Hasta
que se dan
cuenta
que somos
rotos
que viajan
acompañando
pero que nadie
quiere
retener.
Nos descartan
en cualquier
lado
y nos
volvemos
a
perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario