Me permite
sobrevivir
la terquedad
en mi discurso
sobre las razones
para estar
bien
o estar
mal.
Las tormentas
se soportan,
no hay que
quererlas
u
odiarlas.
Y
nunca
se protestan.
Mañana
querrás
amar
algo
que sea
huracán
de un pasado
que
fue
mar calmo
en donde
navegó
tranquilo
aquello
que te
lastimó
sin
necesidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario