Algunos momentos
se aferran
a nosotros
como si supieran
de antemano
que los vamos
a necesitar,
como náufrago
a una tabla
en medio
del mar.
Algunos
momentos,
los más,
los mejores,
a veces
son demasiado
pequeños
para
salvarnos,
pero
permiten
que nademos,
que es
mejor
que ahogarse
creyendo
que es
el cielo
lo
que
vemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario