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lunes, 5 de octubre de 2020

El tipo

que

va 

delante mío

cada mañana

y que me 

encuentro

al salir

de mi casa

rumbo

al trabajo

camina lento.

Muy lento.

Se parece

a mí.

Los dos

mantenemos

la distancia,

sin apurarnos.

Algunos

nos pasan,

murmuran 

enojados

por nuestra

lentitud.

Los entiendo.

Pero

que ellos

nos entiendan

a nosotros.

Allá ellos

y su apuro

por llegar

a un lugar

al donde

nadie

quiere

ir.

Quién

nos puede 

culpar?

Quién

iría

apurado

al cadalso,

sabiendo

lo que 

nos va 

pasar?



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