Algunos,
aún
rotos
como
nosotros,
se comen
los gritos
que no podés dar
y te lo devuelven
en forma
de gestos
que apagan
el infierno
que siempre
amenaza
a quienes
no sabemos
que forma
tienen
los monstruos
que los demás
adoran.
aún
rotos
como
nosotros,
se comen
los gritos
que no podés dar
y te lo devuelven
en forma
de gestos
que apagan
el infierno
que siempre
amenaza
a quienes
no sabemos
que forma
tienen
los monstruos
que los demás
adoran.
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