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viernes, 27 de marzo de 2020

Mis pequeños soldados
juegan sobre las ruinas
de los que ignoran
estar muertos.
(No basta con respirar
para estar vivos)
Se mueren de hastío
hartos de corazones secos
creciendo en los jardines
de tanto hombrecito
bueno.

Mis pequeños soldados
apuntan entre los ojos
de quienes le huelen el culo
al que tienen delante
en la manada
como si fuese
la flor más dulce
jamás creada.

Mis pequeños soldados
se entretienen a veces
con el corazón vencido
de los tontos
que nunca supieron
que el Amor y el Dolor
son juegos
en los que disfrutan
solo
los que nunca
perdieron.

Mis pequeños soldados
se ríen
de los que nunca supieron
como hoy están dando
lástima
bebiendo abstención
y culpa
sobre la tumba
de los días pasados
que se gastaron
arrasados
por el viento leve
de su rutina.

Mis pequeños soldados
buscan almas buenas
para destrozar
bajo sus balas
hartas
de miserias ocultas
tras ojos lacrimosos
que observan
con dulzura
a hijos
que violarán
con su misma
enfermedad
La misma
que ha dejado
a papá y mamá
mirando al futuro
con la ausencia
de los que ya nada
les importa.

Y minutos
antes de que
mi vida
termine,
mis pequeños
hermosos
implacables
soldaditos
marcharán
dejándome
tras de si
orgullosos
de pelear
hasta
el final.

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