Los que odian su vida,
odian.
Porque pegarle
un tiro
al culpable REAL
de tener la vida
que padecemos
implicaría
suicidio.
Y el precio
de hacernos
bien los boludos
es volvernos locos
de odio.
odian.
Porque pegarle
un tiro
al culpable REAL
de tener la vida
que padecemos
implicaría
suicidio.
Y el precio
de hacernos
bien los boludos
es volvernos locos
de odio.
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