Él era un imbécil,uno de los que,además de coleccionar razones para dudar de la evolución del hombre,coronaba la torta de la tontera,con una ignorancia atroz sobre cómo tratar a las mujeres.Por desgracia para los que aún creíamos en alguna especie de justicia lírica,"poética" del mundo,todavía existen las que no saben cómo merecen ser tratadas.
O aún peor:que ASÍ,es cómo deben ser queridas..
Y estos tiburones,siempre,las encuentran.
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