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lunes, 28 de noviembre de 2011

Habitualmente 
lo importante
solo se 
vislumbra
a la luz
de palabras que
nadie escucha.
Sobrecargados
de gestos
intentamos escondernos
de la desgracia
que nunca se
encuentra con la calma.
Con repugnante avidez
se nos presenta

el ladrón,
representado por cada
vampiro
de sonrisa dulce,
que nos viene a
ver.
Nos dá charla,
que usa
solo como
una ametralladora
de su estupidez
El eco de su
voz
lo pule
para ser el
trofeo más bonito
que se lleva
esta tarde
la miseria,
la hermanita
retardada
de todo
lo que te está
por suceder.



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