Blog personal de Javier Galvagni
Te abrazo
por la
mitad.
Con eso
me alcanza
para creerme
bueno
y continuar
mi trabajo
de
inocente
en este
mundo
maldad.
Me permite
sobrevivir
la terquedad
en mi discurso
sobre las razones
para estar
bien
o estar
mal.
Las tormentas
se soportan,
no hay que
quererlas
u
odiarlas.
Y
nunca
se protestan.
Mañana
querrás
amar
algo
que sea
huracán
de un pasado
que
fue
mar calmo
en donde
navegó
tranquilo
aquello
que te
lastimó
sin
necesidad.
La obsesión
de vivir
de acuerdo
a principios
que aprendí
de quienes
no sabían
que los
tenían.
Esa inocencia
los
salvó.
Esa confusión
me
liberó.
"Todos tenemos que comer"
se contesta el empleado
de X lugar de la muerte
cuando el que fue a los 16 años
le pregunta:
"Que carajo hacemos acá?!"
No más
preguntas
señor Juez.
Todos parecen
saber
las respuestas.
Todos
condenados
a ser
sabios
cayendo
de montañas
que construyeron
con
sus
pies.
Se asoman
respuestas
Peligrosos
pájaros
sin jaulas
contengan
Asesinos
de voluntades
parcas,
amigos
de todas
las
tormentas
cotidianas.
Los países
desarrollados
se saludan
entre sí,
golpeándose
el pecho
como gorilas
locos e
inseguros
que no pueden
dejar
sonreír,
mientras
a los demás
nos caen
bombas
y planes
económicos
de hambre,
migas
del pan
de la cortesía
que la burguesía
de todos
los países
ayuda
a
dividir.
Hoy
es igual
ayer.
Los días
pasan
y se caen,
como
pedazos
de una
pared
que ya
nada
sostiene.
Veré
donde caer
molestar.
El ruido
no
es
amigo
de los
que detestamos
hablar.