Los espacios
se reducen.
Calculamos
mal
los pasos
y nos sobró
tiempo
para malgastarlo
comiendo
los frutos
de miles
de árboles
enfermos,
que nunca
llegaron
a ser
bosque
y que
ahora
son
desierto.
Darte cuenta,
en una
epifanía
brutal,
piña
en
la
boca,
de la evidente
funcionalidad
(para que
esta maquinaria
horrenda
siga
funcionando)
de estar
todos
los
días
presente
en cuerpo
pero
ausente
en
alma.
Que cansancios
son necesarios
para alejarnos
de
aquello
que no
nos quiere
y
que
igual
deseamos?
Por que
cuesta
tanto
hallarlos?
Por que
hay
fuegos
que nos
gustan
a pesar
de que nunca
dejan
de
quemarnos?
Es la sed
y el
hambre.
Son las
ganas
de
pelear
por algo
que todavía
no
tiene
nombre.
Vivir
el día
entero
con la sensación
permanente
de que algo
debería
suceder
(algo bueno o terrible,
lo que sea que
modifique
el ritmo
de caminata
al cadalso
de las
horas)
pero
nunca
-remarco "nunca"-
sucede.
Se trata
del accidente
de
haber
nacido
y como
no seguir
estrellándose
durante
la caída
(creyendo
que
es
un
camino)
Preferiste reírte
siempre
de lo que
no es
obvio
y no
llorar
con
las risas
de
los
demás.
Algunos momentos
se aferran
a nosotros
como si supieran
de antemano
que los vamos
a necesitar,
como náufrago
a una tabla
en medio
del mar.
Algunos
momentos,
los más,
los mejores,
a veces
son demasiado
pequeños
para
salvarnos,
pero
permiten
que nademos,
que es
mejor
que ahogarse
creyendo
que es
el cielo
lo
que
vemos.
Todos
somos
enemigos
de alguien.
La mayoría
de
las veces
no sabemos
de
quién
ni sabemos
el
porqué.
En esa
incertidumbre
es que
matamos
y
nos asesinan
por certezas
que construimos
con la
obscena
liviandad
con
la
que
vivimos.
Los tibios
caminan
impolutos.
Solo
se manchan
los labios
justificando todo
con la baba
que cae
de sus sueños
aplastados.
El lazo
se rompe
La moral
es una
guerra
de trincheras
en donde
se atasca
la bondad.
La maldad
pasa
a reinar
sobre
la nueva
normalidad
Y todos
bailan
sin
mirarse
a la cara,
que casi
es
como
olvidar.
Como
no vas
a sentir
al cielo
como
un
enemigo,
si antes
de
volar
elegís
las piedras
mas grandes
que
puedas
cargar.
Mañana
vamos
a
dejar
de querernos.
Lo natural
de
las pérdidas
diarias
causadas
por el
humo
de los
incendios
que provocamos
nosotros
mismos
y que
no nos
dejará
ver.