No siempre
quise
ser bueno.
De chico
solo
conducía
mis autitos
al infierno
de los sueños
que nunca
fueron.
Se ve
que además
asumí
culpas
que nunca
tuve
y así
quedé.
Confundido
sobre el bien
y el mal,
culo
para el norte
en otra
piel.
Las razones
varían
tanto
como
las distancias
entre
los amaneceres
de distintos
continentes.
Asumís
que
la cuenta regresiva
comenzó
hace rato,
pero el tiempop
entre
el 0
y en donde
comenzó
es este
misterio
que te tiene
abotonado
a un perro
más malo
que el que
te visita
en sueños
y te cuenta
los suyos
para matarte
de
aburrimiento.
Dejan recuerdos
que luego
por pereza
y comodidad,
clasificarán
y archivarán
en la lógica
hormonal
de un cuerpo
que cree
que todo
lo puede.
Para ser
desempolvados
en aquellas
ocasiones
siniestras
en donde
la propia
existencia,
gastada
por
el tiempo,
nos demande
la necesidad
urgente
de la mentira
para
darle
sabor
a días
que son
24 horas
de un clavo
chupado
tras
otro,
preparados
para ser
colocados
en nuestro
futuro
ataúd.
"Adáptate" es la orden del día.
Dentro de lo
Uno va
eligiendo
bandos.
Es inevitable.
Elegís
de que lado
estar.
En libros
películas
en la
escuela
o en
la calle.
Y ese día
te das cuenta
de algo
que te marcará
toda
la vida:
Que solo
cantaré
los himnos
de los que
pierden
siempre.
Y de alguna
manera
hermosa
y misteriosa
dormís mejor
sabiendo
que
cualquiera
es rey
de una realidad
en la que nunca
pierde.
Y que hace falta
valor
para saber
que tus tiros
son
pocos
pero
son los que
disparan
aquellos
rotos
pobres
heridos
dañados
castigados
locos
que querrías
abrazar
para salvarlos
de todas
las injusticias.