En algun lugar
del mundo
alguien
se ha
rendido.
No juzgar
No condenar
Pero si
dedicarle
un pensamiento
amoroso
a ese corazón
que no
pudo
más.
Sentirlo hermano,
no alguien ajeno,
anónimo.
Fue un compañero
en esta guerra
que perdemos
Un otro
que no pudo
ni supo
como seguir
Una ausencia
a la que
le contamos
que nosotros
la mayor parte
del tiempo
tampoco
sabemos
cómo
pero acá andamos,
todavía
intentando
asesinar
a cada
maldita
tormenta
que se interpone
en nuestra
mirada.
Todo
es un final
de flores secas
tiradas
sobre el
suelo,
una mañana
de domingo,
que
empieza
a oler
a
melancolía
y a sueños
que no van
a
suceder.
Las cosas
suceden
y nosotros
parece
que nunca
estamos
preparados
para
eso.
Uno
cuando
se rompe
por dentro
aprende
a disimular
las heridas
para no
atraer
a
los
lobos.
En sus ojos
acabas de
percibir
la mirada
de
tiburón
que mañana
te
asesinará.
Confiado,
llegué
a lugares
que fueron
desierto
para mi
piel.
Confiando
conocí
infiernos
distintos
del que
cree
que
muere.
Escéptico,
disfruto
las caídas
porque creo
que es el mundo
y no yo
el que
se
mueve.
En un tiempo
sin espera
yo,
y alguien
que podrías
ser
vos,
nos alejamos
irreversiblemente,
en cada
abrazo
que
nos
damos.