La memoria
es un traje
que siempre
nos queda
chico.
Y que solo
nos ponemos
para alardear
de un esquema
de pensamiento
que justifique
nuestra manera
cruel
y
feroz
de
ver
la
vida.
Naufragio
Este bote
de cobardes
está
lleno.
Creíamos
que nos salvábamos
si decíamos
lo que
el otro
quería
escuchar.
Y así
y todo
este mundo
gastado
por tormentas
de palabras
muertas
se hunde
y nosotros
con
él.
(A veces
la esperanza
es solo
un caramelo
que te regala
tu futuro
asesino)
Hay un presente
que jode
porque
estás a merced
de
él.
Intentando bailar
la canción
más fea
del mundo
mientras
te rodean
sordos
que creen
saber
que
hacer.
Por eso
río
hoy.
Porque
ayer
costó
demasiadas
lágrimas
lo que
ahora
por fin
entiendo.
La búsqueda
interminable,
devastadora,
de la
palabra-incendio
que transforme
todo
hasta que
no quede
nada
en
pie.
Este bote
de cobardes
está lleno.
Creíamos
que nos
salvábamos
si decíamos
lo que el otro
quería escuchar.
Y así
y todo
este mundo
gastado
por tormentas
de palabras
nacidas muertas
se hunde
y nosotros
con
él.
"Ser amable es gratis"
me cuenta
un cartel
Entonces
amablemente
procedo
a disparar
contra
todos
los
fascistas
que sostienen
este orden
enfermo
que nos asesina.
Somos
orgullosos
policías
de aquello
que no
entendemos.
Busco
en el
vacío
algo
que me
llene.
Estoy
perdido.
Un fuego
que anhelo
Crece día
a
día
en mi
deseo.
Aún lejos
Aún misterio.
Lo percibo
Lo necesito.
Sueño
que me
quema
por completo.
Y yo
feliz
rogando
ser
ceniza
para ser
parte
de
esa
hoguera
que
tanto quiero.
Llamamos
Felicidad
a la ausencia
de Dolor.
Somos
presos
llamando
Comida
a
un
pedazo
de
pan.
Atreverme
a
habitar
el territorio
fértil
que alguna vez
fuí.
En algun lugar
del mundo
alguien
se ha
rendido.
No juzgar
No condenar
Pero si
dedicarle
un pensamiento
amoroso
a ese corazón
que no
pudo
más.
Sentirlo hermano,
no alguien ajeno,
anónimo.
Fue un compañero
en esta guerra
que perdemos
Un otro
que no pudo
ni supo
como seguir
Una ausencia
a la que
le contamos
que nosotros
la mayor parte
del tiempo
tampoco
sabemos
cómo
pero acá andamos,
todavía
intentando
asesinar
a cada
maldita
tormenta
que se interpone
en nuestra
mirada.
Todo
es un final
de flores secas
tiradas
sobre el
suelo,
una mañana
de domingo,
que
empieza
a oler
a
melancolía
y a sueños
que no van
a
suceder.
Las cosas
suceden
y nosotros
parece
que nunca
estamos
preparados
para
eso.
Uno
cuando
se rompe
por dentro
aprende
a disimular
las heridas
para no
atraer
a
los
lobos.
En sus ojos
acabas de
percibir
la mirada
de
tiburón
que mañana
te
asesinará.
Confiado,
llegué
a lugares
que fueron
desierto
para mi
piel.
Confiando
conocí
infiernos
distintos
del que
cree
que
muere.
Escéptico,
disfruto
las caídas
porque creo
que es el mundo
y no yo
el que
se
mueve.
En un tiempo
sin espera
yo,
y alguien
que podrías
ser
vos,
nos alejamos
irreversiblemente,
en cada
abrazo
que
nos
damos.