Vivo
para no darle
el gusto
a quienes
se toman
el atrevimiento
de
querer decidir
como
cuando
donde
y porque
respiro.
No hay culpa
si hay Justicia
en la violencia
de quien
la ejecuta.
Sin movimiento
gestos
palabras
somos
poco más
que una
piedra pequeña
que nadie
percibe.
No se perdona
a quien
nada
hace.
Vos
a punto
de ser
feliz,
en
un mar
en verano,
con viento
a favor
pero con
el ancla
de
un recuerdo
que
no te deja
avanzar.
Dentro
de la luz
irrumpe
atrevida
una oscuridad
esta vez
amiga,
que me
ayuda
a
entender.
La música
a veces
consuela
a veces
tortura.
Ambas
formas
conviven
dentro
del mismo
minuto
que se
disfraza
de
eterno.
Cada pedazo
de vida
cuesta demasiado
si hace ruido,
si rompe cosas,
que no son nuestras,
si
lastima.
El caos
para beneficio
de uno solo
es
rapiña,
vulgar
egoísmo.
Reinvindicando
la desición
de soltar amarras
y aceptar
el riesgo
de naufragar
antes
que llegar
a un puerto
seguro
pero desierto
de aquello
que fuimos
a
buscar.