Me han dicho
que ser normal
es negar
lo salvaje
que hay
en
mí.
Justo eso
que grita
rabia
y
amor
y que
dibuja
en el cielo
un color
que me
permite
vivir.
Lluvias
peores
han caído
sobre
mí.
Y aún así
jamás
he permitido
que se ahogue
la parte del
alma
que me permite
vivir.
Se incendia el barco
en el
que
navegas
y el fuego
lo inicia
quien
te
crió
quien te ama
quien
goza
de
vos
Tu amigo
tu vecino
tu padre
tu amor
Todos
ellos
enojados
con la tormenta
pero no
con quien
destruye
los
puertos
en donde
podríamos
habernos
refugiado.
Estás
orgulloso
de tu
alma
quieta,
dócil
frente
a lo
que
te hace
mal.
Imitando
al cobarde
que cierra
los ojos
frente
al
pelotón
de
fusilamiento.
Que hermosa
revancha
si tan solo
pudieramos
reírnos
por fin
de todos
aquellos
días
que pusieron
tanto
empeño
en
querernos
destrozar.
Epílogo
de un libro
no escrito:
El río
se ha vuelto
piedra.
Mis ojos
un desierto.
Los brazos
no me han
alcanzado
para sostener
el
peso
de
mis
sueños.
Un día hermoso
Corazón tranquilo
Alma quieta
Vos en paz
Respirando
Sonriendo
paralítico
frente
al
pelotón
de
fusilamiento.
Vivir
para
darse
cuenta
que
cada cosa
que hacemos
diariamente,
contruye
o
destruye.
Lo realmente
importante
es
saber
qué.
La angustia
viniendote
a
buscar
Y vos
con los ojos
puestos
en una
alegría
pretérita
y extensa
que aún
gastada
te
salva.
Lluvias
peores
han caído
sobre
mí
Pero
aún así
nunca
he
permitido
que se
inunde
mi
alma
con lágrimas
que he querido
no
sentir.