Que hacer
con la maldad
más que
hacerla propia
para entenderla
y
de esa manera
apagarla,
sin piedad
y
(recordá esto)
sin posibilidad
de olvido,
del
alma
nuestra.
La imaginación
nula
del desastre
La ausencia
de un recuerdo
que advierta
La zona
de nadie
en donde
vivo
para
que
pensar
sea un ejercicio
meramente
rutinario
de supervivencia
y
disimulo
entre
normales.
De algun modo
u
otro
la vida
nos enseña
por donde
ir
o
no.
Solo que nosotros,
enanos autistas,
jugamos
distraídos
en el
patio
de una casa
que nunca
fue
nuestra,
creyendo
que hemos
inventado
este
juego
en el que
siempre
perdemos.
Tu condena:
Una vida
gastada
en suelos
que nunca
quisiste
pisar.
Como pretendés
volar
si tus palabras
son plomo
y tus pensamientos
rocas
que con gusto
cargás?