De las miserias
se hacen
novelas
para que lloren
los sensibles
privilegiados
Para cada muerto
un desconocido
que ignora
que para sobrevivir
eligió
estar ciego
delante
de abismos
en los que,
inevitablemente,
vamos
a
caer.
Los rotos
en las plazas
Durmiendo
en cajeros
O caídos
en veredas
por las que
caminamos
ciegos
a todos
los motivos
para prender
fuego
todo
esto
Pero
somos 70%
agua
Apagamos
los incendios
que de milagro
suceden
Los días
continúan
su marcha
Nosotros
vivimos
creyendo
que nada
de esto
es
culpa
nuestra.