Desde otros
sitios,
más lejos
del que hoy
estoy,
lo que duele
duele igual
o
más.
La distancia
y el
dolor
son amigos
fieles
que
se
necesitan
y
se
odian.
El silencio
es un
cuerpo
que cae
Un grito
que nadie
oye
Un pensamiento
que
se deja
para más
adelante
y que
el futuro
se encarga
de
olvidar.
Afortunado
el que
de la nada
construye algo,
real
o
no,
que lo
sostiene
lo suficiente
para poder
seguir
en
pie.
Nuestra interpretación
chocó
de frente
(una vez más)
contra una
realidad
a la que
nunca
le importó
nuestra
opinión.
La tranquilidad
Un asunto
que toma
un poco
más de tiempo
Un oasis
que no dudo
en prender
fuego
cuando
pienso
el daño
que he
hecho
en nombre
del amor,
sosteniendo
orgulloso
la bandera
mustia
del
falso
recuerdo.
Los bosques
deberían
asesinarnos.
Podar definitivamente
nuestras almas
que no florecen
porque no creen
que haya sitio
para algo
que no sea
barro,
desierto,
un pequeño
rincón
en donde
llorar
en
silencio.
La duda
atroz:
quizás el mundo
ya me dio
todo
lo bueno
que tenía
para
darme.