Miramos
al cielo
rogando
por el amor
que creemos
merecer
y
que el mundo
nunca
nos
dio.
Hay
un gran
engaño
en este
deseo
y no tengo
el valor
para
decir
en voz alta
que
me doy cuenta
de
eso.
La historia quizás pasa por la inmovilidad ante el horror de todos los días iguales.
Esperar el fin de semana para que pase "algo",la rutina que elegimos como cadena al sótano de la desesperación quieta,el desierto sin emoción delante nuestro burlándose de nuestro miedo.
Tus padres soñaron la vida que llevan hoy?
Seguro que no.
Y QUE LES PASÓ? (y que te está pasando a vos?)
La vida por encima.Eso les pasó.
Corrieron hacia adelante huyendo de los misterios y cuando tuvieron que elegir,optaron por lo que no generaba roces.
Colocarse el traje de plomo de la normalidad.
Escapamos de lo áspero,de lo que desconocemos,para terminar viviendo en un bosque triste de árboles espinos.
La vida como sufrimiento no es vida.Trabajar como bestias hace mártires a muchos que lloran en silencio en un pantano de un millón de obligaciones,solo para llegar muertos a casa,queriendo escapar dentro de una pantalla que nos miente un mundo mejor.
Y el triste desocupado no es inocente en su inmenso deseo de ingresar al mundode la esclavitud asalariada.Quiere la vida que le mintieron sus padres,quiere lo que ve en sus redes,lo que vende el sistema para que avances y no te des cuenta el abismo a un metro tuyo.
Ser parte del paraíso del lomo doblado y los ojos cansados.
Y casi sin darte cuenta,tener hijos que hagan lo mismo.
Para no sentirse raros,marginados,solos.
Afuera de ellos el mundo se muestra,y no puede creer que elijamos mirar solo por las ventanas que dan al basurero.
Observá tu escuela,tu facultad,tu trabajo,tu familia.
Preguntáte que hacés apretando botones todos los días para que eso funcione.
O quizás sos de los que esperan que la suerte golpee tu puerta anunciando que todo eso que es tu existencia,cambia para mejor a partir de hoy.
Como si solo hubiera que despertar,y magicamente,la pesadilla se esfumara.
Eso nunca va a pasar.
Detesto ver a los padres de mis amigos.
Me parten el alma los míos.
Tienen la mirada de la derrota escrita como epitafio de los sueños que nunca se atrevieron a intentar cumplir.
Son el anuncio de lo que vamos a ser.
Y nosotros mirándolo,sin darnos cuenta que estamos en él.