Vivimos
sin darnos cuenta,
sin enterarnos
jamás,
que cada uno
de nosotros
es una isla
de la que
no podemos
escapar.
Mis pulmones son brasas ahogando al mar
Gritando al oído del dios
que mira hacia otro lado:
"Ya basta."
Que a partir de ahora
los días se cuentan en vivídos
y no en 24 horas que pasan
sin dejar sabor a nada.
Miramos desde trenes y
pasamos nosotros
y no el tren.
Y vamos muriendo,cumpliendo años
que no recordamos
respetando un contrato
que alguien firmó por nosotros
y que es toda letra chica
anunciando que nos vamos a la nada
sin más logros que haber respirado
a menos que saquemos la espada YA MISMO,
y dejemos de escuchar el mantra idiota
que nos congela mudos
en medio de un desierto
de cotidiana y tranquila
desesperación.
Aullando
saltándole al cuello
al miedo por nacer
Y así
estallando
quemaremos el cielo
con ángeles y todo
sembraremos un millón
de árboles
cuyos frutos nos tienten
y que,SONRIENDO,
nos comeremos por completo
y a dios tambien.