Al principio
de todos
se espera
todo.
Hasta
que el tiempo
cambia
las reglas
y ya
no esperan
nada
de
vos.
Se
rinden.
Y se acostumbran
rápidamente
a tu
realidad
de
piedra.
No debería
permitir
que ciertos
pensamientos
crucen
la línea
de lo que
me es
trágico
y difícil
para
seguir.
De
a poco
dejaste
de creer
en todo
aquello
que
te hacía
feliz.
Hoy
solo
te preocupa
adornar
un árbol
de Navidad
en abril,
mientras
afuera
nieva
sin parar
un verano
que nunca
te
invitó
a
salir.
Tengo
los mismos
ojos
de cuando
era
niño.
Pero algo
se ha roto
o gastado
No es la
precisión
(eso se corrige)
sino
la percepción
de como
entra
ahora
el mundo
en
mí,
haciendo
cicatrices
en donde
antes
era
puro
mar
Uno
en donde
siempre
deseaba
navegar.
Tus demonios
y
los míos
cogen
y se
reproducen
en
fantasmas
que tienen
sueños
en los
que
aún
nos
queríamos.
Traduzco
lo mejor
que puedo
de un latir
al otro
para que
caminar
no sea
solo
un cadalso
diario
llevado
siempre
en
silencio.
Te sienta
bien
lo parco
en preguntar
lo que
debés.
Lo seriedad
con la
construís
la
risa
cruel,
el sarcasmo
en tu
mirada
para
referirte
a los
sueños
en el
que otros
dejan
la
piel.
Tu identidad
parece ser
algo así
como una
plastilina
en las manos
de un
señor
de
60 años.
Podría
tomar forma
de muchas
cosas
pero solo
permanece
quieta,
como
la promesa
de un mudo
que se olvidó
de contar
las cosas
de otra
manera.
Cual es
el límite
que te pusiste
para no
ser
un
asesino?
Cuantas
preguntas
no respondemos
por miedo
al
monstruo
que esas
respuestas
llevan
dentro?
La Vida
le promete
todo
a
todos
pero
cumple
con
muy
pocos.
Todas
esas
situaciones
que evitaste
para
sobrevivir
y ahora
estás
vivo
pero
aburrido,
detrás
de
paredes
que te
ocultan
de todo
lo que
era
realmente
vivir.
Tendré
miedo
de todo
lo que
no
entiendo.
Me haré
duro
y
fuerte
solo
para llorar
en silencio
a los
muertos
que todavía
creen
estar
viviendo.