Por veredas opuestas
caminamos
vos y yo
tan apurados
que aún ciegos
nos damos la mano
por el miedo
a caernos del cuento
que nos van contando.
Nos juramos Amor
Eterno.
Y nos matamos
para comprobarlo.
caminamos
vos y yo
tan apurados
que aún ciegos
nos damos la mano
por el miedo
a caernos del cuento
que nos van contando.
Nos juramos Amor
Eterno.
Y nos matamos
para comprobarlo.