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miércoles, 31 de agosto de 2011



Y la historia es agarrar mi vieja bici y salir a patear todas las calles que dé la nafta de mis pulmones,porque hoy mi corazón de cartón se llenó del vino del hartazgo y las voces que viven en mi cabeza me hablan todas juntas,y no dá.
Muchos chicos hablando como viejos y anarquistas nazis jurando decir la verdad sobre la biblia de la rutina que es la misma cinta sin fin que llevó a papá y a mamá a estar como están y a nosotros mirando y aguantando.
Que linda es la noche cuando la ciudad no alcanza a tapar todas las estrellas.Algunas,más subversivas aún,brillan como queriendo decir algo.
Quien sabe.
Que locos estamos todos,hablando en mil códigos que ninguno entiende.Queremos decir "amor" y nos sale "coger","fútbol","pedo"..y nos enojamos si no nos entienden y entonces nos tapamos todos juntos con la frazada del horror de lo ignorado..y ni toda la música ni los libros que llevamos en la mochila nos dicen lo que nos gustaría escuchar..
Algo,lo que sea que pare al motor que nos lleva de un lado al otro en un frenesí de batir alas para terminar quedándote con las ganas de volar.

Ayer,tuve un par de horas mágicas durante la siesta del verdugo.
Supe que la poesía camina dos pasos adelante.. en algun lado..
Entonces..
Habrá que irla a buscar.
Supe que la vida se esconde de mil maneras
Esperando
que nos la merezcamos.
Brindo por eso en lo alto de la luna.

Me visto de orgullo
y espada en mano
me arrimo al fuego
de mi confusión

Para volver a nacer
habrá que quemar
los bosques
y ser desierto
otra vez.

j.
Lunes · ·

domingo, 21 de agosto de 2011


Hacia lo desconocido
me muevo
por los mismos
caminos
de los que me he aburrido
Me han felicitado
por menos
He querido por
mínimos motivos
Fuí la sirvienta espiritual
que todos han querido
Barrí conciencias
limpié pecados
expliqué las estupideces
por las que siempre he mentido
Fuí un fenomenal navegante
que por gastarse los ojos
en sueños que
no he tenido

ya se ha ahogado en varios ríos.

Fuí feroz
e implacable
con los mansos
que he conocido,
demasiadas veces
he creído
verme reflejado
en espejos
que se asemejan
a cómplices de
un suicidio asistido.

Ser implacable
con los demás
y conmigo
es la única manera
que encontré
de decir
que en este cementerio
de vivos

yo aún respiro.


Una epopeya
de sudor y espera
Una tristeza como
de campo
y una única
lágrima verdadera
Un barrio de malas
enseñanzas
y golpes en la
cara
Calles de mucho sol
y nada de árboles,
macerándo la nada.
La melancolía
característica
de los sitios
en donde se anuncia
a los gritos
que nada va a pasar
Un paseo de noticias
viejas
un poema leído
a medias
El cansancio notado
en las personas que caminan
esas
veredas
como a través
de un desierto
de tranquila pena.
Y uno
en una casa cualquiera
que ruega
en su silencio
que alguien esté
vivo

detrás de tantas máscaras.



Dentro de lo
habitual
me manejo de maneras
amables
casi sin molestar
Enamoro con mi
cordialidad
mi aparente interés
por otras maneras de pensar
Mis gestos de gentil
caballero
Un asesino en serie
gastándose
desde la cortesía
y una educación
tan pero tan familiar.
La última joya de la abuela,
mi sensibilidad domesticada
de clase media
El juzgar como
manera de vivir
la rabia bien
contenida
y muy bien guardada
hasta donde se pueda
aguantar
Doblegándome
en el día a día
lustrando sueños
que ya no me interesan
Recostado en un diván
contándo
a una prostituta mental
cómo alguna vez me creí
que ladraba distinto
a los demás.